viernes, abril 22, 2005

Es tradición de mi tierra, en estas fechas, que los enamorados se regalen rosas. Ahí os mando, pues, la mía, porque aunque una va por la vida de iconoclasta, en el fondo es una romántica y una cursi. Y es que no hay nada más bonito que atontarse con una mirada, a pesar del paso del tiempo y de todo lo que esta vida nos embrutece. Un beso, de todo corazón. Posted by Hello

jueves, marzo 31, 2005

Vestirse de foca

Alguien me dijo una vez que la máxima ambición de un tigre es tener un abrigo de piel de puta. La afirmación resulta menos contundente si tenemos en cuenta el sentido de la misma en toda su extensión.
Tiempo hubo en el que era necesario matar animales para guarecerse de los rigores del invierno, porque no había otra cosa, y porque el animal en cuestión era fuente de alimento y cubría otras necesidades primarias del hombre. Con el tiempo y la aparición de los textiles, las pieles pasaron a ser un lujo. Y más adelante, la conciencia social empezó a hacernos comprender que matar un animal para vestir a otro es, sencillamente, una salvajada. Pero esto no lo pensamos todos, por cierto.
Por un año más, asistimos al espectáculo que nos brindan los canadienses, tan civilizados ellos, de las matanzas masivas de focas. Hombres tapados hasta las orejas, posiblemente para que no les veamos la cara, acorralan a los pobres animales, que les miran con cara de no comprender nada, y les asestan una y otra vez golpes con un palo finalizado en cuchilla. El hielo ensangrentado, los millares de focas muertas sobre el blanco manto, hablan por sí solos.
Nos cuentan que las focas se comen el bacalao y el marisco, y que esta industria da de comer a muchos canadienses. Miren, no nos vendan la moto. No nos chupamos el dedo, saben. Ustedes tienen un país lo suficientemente adelantado como para poder tirar para adelante con actividades menos canallas. Hagan el favor. Espero de corazón que el bloqueo económico al que van a ser sometidos les haga entrar en razón. Y también espero que, por el resto de sus días, sueñen con los ojos de uno de esos animales, mirándoles asustados, mientras esperan el golpe de gracia. No voy a seguir escribiendo. Ustedes no merecen un segundo más mis palabras.

viernes, marzo 25, 2005

Sublimación

Mucho tiempo pasé observándole desde mi ventana. Sentada, asomada, veía su contorno incierto al principio, desdibujado, prometiendo formas definidas y seguras. Su silueta, cada vez más clara, dio paso a sus rasgos, a sus facciones, a su mirada. Y así nos mirábamos, hora tras hora, ventana con ventana.
Y los días empezaron a desgranarse como las cuentas de un rosario, y la mirada llevó al deseo, y el deseo al cariño. Y seguía pasando el tiempo despacio, imposible de retener, como un puñado de arena que, cuanto más cerramos la mano, más se va escurriendo entre nuestros dedos, hasta dejarnos con el hueco vacío, como si todavía estuviera allí.
Y llegó el día en que se decidió a traspasar el lindero que separaba nuestras vidas. Ese día amaneció radiante, con el sol enseñoreándose del cielo, de un azul turquesa que cegaba; todos los seres vivos parecían hermosos bajo aquella luz, como hermoso estaba él, parado en el umbral de mi puerta. Se alzó su mano, con la palma hacia mí y los dedos separados. Y la mía se alzó también, y se acercó a la suya despacio, y noté su contacto cálido, mientras mis dedos se empequeñecían al rozar los suyos. Nos quedamos así, mirándonos a los ojos, las manos tocándose apenas. Sus labios entreabiertos atrajeron entonces mi mirada, y los míos se acercaron despacio. Y cuando nuestros labios se acariciaron, una descarga recorrió mi espina dorsal. Di en ese momento gracias a mi dios por haberme permitido vivir hasta ese día, porque son muy pocas las veces en que la vida se desnuda para nosotros, y se nos insinua, y nos pide que la tomemos hasta derrengarla. Contadas las ocasiones en que nos sentimos tan vivos, tan completos, tan inmensamente dichosos. Y es por esos momentos por los que vale la pena pasar por todo lo demás, por ellos por lo que se dan por buenos todos los sinsabores y los malos tragos, porque uno solo de esos instantes, que a lo largo de la vida se repiten apenas un par de veces, nos clava en el cielo y nos hace comprender el sentido de nuestra existencia.
Y fui suya, y fue mío, y nada ni nadie hubiese podido impedirlo, porque yo había vivido para ver, junto a su cuerpo cansado, el amanecer del día siguiente.

lunes, marzo 14, 2005

El arcángel respondón

Nos cuentan que eran seis los arcángeles de Dios: Rafael, Miguel, Gabriel, Uriel, Ariel y Luzbel. Y mientras Dios andaba creando el mundo, las estrellas y todas esas lindezas, y toda la corte celestial observaba boquiabierta de admiración tanto talento, ellos seis, con mirada de autosuficiencia, aprovaban con la cabeza, con cara de póker, todo aquel despliegue de medios. Hasta que Luzbel, el chico contestatario, dio en llevarle la contraria, en empezar a hacer preguntas y sugerencias, cosa que irritó enormemente al Sumo Hacedor. Como castigo, el destierro, la ignominia. Y ahí le tenemos desde entonces, mareando, sembrando la duda en nuestra mente, haciéndose notar por doquier para goce de propios y extraños, dando lugar a toda suerte de leyendas y adoradores que le dedican ridículos ritos, porque jamás entendieron un pimiento de su naturaleza, de sus motivos.
Y todo está lleno. Colmado de gentes que se revuelven una y otra vez contra lo políticamente correcto. Niños respondones en forma de madre de Mayo, gritando justicia ante la Casa Rosada, o de pueblo llano manifestándose contra una decisión despótica de su gobierno, o de adolescente con rastas que decide no ducharse más. Lleno de personas que se plantean el sistema, que no quieren, que no tragan, que no están de acuerdo. Y muchos habrían de ser los dioses que les hicieran callar, que les desterraran, pese a su empeño, de este "paraiso" social tan cuestionable, de esta sarta de mentiras y de intereses creados, de todo este atrezzo que nos envuelve y manipula. Desde aquí, un beso a todos los caínes, luzbeles, y todos aquellos que me recuerdan cada día que no, que nada está escrito, que a los disconformes nos queda todavía un as en la manga.

miércoles, febrero 23, 2005


"Ya le digo, compadre. Era un golpe perfecto. El Chiquitín tenía ese amigo, un tal López, que trabajaba de contable en aquel banco de la Avenida..." Me miraba como desde otro planeta. Yo siempre me había preguntado qué había llevado a aquel hombre flaco, de elevada estatura y ojos achispados, hasta el escalón de mi casa donde siempre le encontraba sentado de día, tumbado de noche, entre periódicos. Hasta que decidí llevarle una botella de cognac y hacerle cantar de plano. "Sabía qué cuándo llegaba el furgón, y conocía todas las combinaciones; teníamos que ir a medias..." Su expresión era opaca. Hablaba moviendo tan solo la boca, sin hacer gesto alguno. "Yo había soñado con llevarme a mi Rosita a las Bahamas, o a algún sitio así, y pegarnos la gran vida... Ver todo aquello que nunca vi... Y parecía tan fácil..." Continuaba hablando, mirando sin ver el edificio de enfrente, donde alguna vecina limpiaba los cristales. "Le pillaron, viejo. Soltó todos nuestros nombres. Un montón de años en la cárcel, sabes..." Su mirada triste se perdió todavía más lejos. De pronto, una sonrisa afloró en sus labios, como en un tímido dibujo, y su mirada se iluminó. "Pero viejo", dijo "si llega a salirnos bien...". Posted by Hello

miércoles, enero 26, 2005

Enlaces

http://blogs.ya.com/particulasdeluz
http://sinemb.blogspot.com/


El invierno es para los acomodados, para los que prefieren ver la vida desde la ventana, junto al calor del fuego. Para aquellos que sonríen como gatos satisfechos mientras ven caer la nieve, imaginando el frío que hará fuera, cerrando los ojos con el corazón templado y el alma soñadora, que no imagina más horizontes que lo seguro, lo conocido... Posted by Hello

Y luego están los otros, los valientes, los que saben que la vida está esperando ahi fuera, en cueros, a que alguien vaya y la tome. Y salen, y sienten el calor del sol, y se sumergen en el agua hasta la cabeza sin preocuparse de cuánto aguantarán los pulmones, porque no importa, porque mañana es sólo un adverbio de tiempo... Posted by Hello

miércoles, enero 12, 2005

Con el agua al cuello


Bonita torre nos ha hecho en Barcelona la compañía del agua. Impresionan bastante sus dimensiones, sobre todo cuando uno sale del metro y la va viendo surgir, como por ensalmo, en toda su magnitud. Afortunadamente, no se les ha ocurrido a los constructores ponerle un aspersor en la parte superior, más que nada para hacer una mayor propaganda de la naturaleza del edificio. Los extranjeros, cuando la ven, deben pensar: "Un pais que tiene la corrida como fiesta nacional, y construye edificios como este, tiene que ser muy alegre". No es de extrañar que no nos tomen en serio... Posted by Hello

Cuando fumar no es un placer


Karim Sarkis, butanés, se echó las manos al bolsillo de la camisa. Nada. Con cara de fastidio, cogió las llaves del coche, algo de dinero, y gritó eso de "me voy a por tabaco". En la cocina, Yaiza Sarkis casi se corta una mano con el cuchillo de pelar patatas. ¡A por tabaco! Eso quería decir a la India, o a la China, porque claro, en el Bután está prohibida la venta y consumo de cigarrillos, y el que quiere comprar ya sabe la excursión que le toca. Desde luego, Karim no estaría en casa antes del desayuno...del lunes de la semana siguiente.
A bastantes kilómetros de distancia, en Italia, Valeria Rossi se sentaba en un bar ante su capuccino. Totalmente absorta en la lectura de Il corriere de la sera, no se dió cuenta del acto inconsciente de echar mano al bolso y tomar un cigarrillo. Mientras este colgaba de sus labios, mechero en mano, algo le llamó la atención: el silencio sepulcral que se acababa de formar a su alrededor. Miró en torno, para descubrir las miradas de sesenta usuarios del bar clavadas en ella. Cierto; en Italia ya no se permite fumar en los bares.
Una de las mayores paradojas de nuestro siglo es un paquete de cigarrillos. Uno le da la vuelta y lee eso de "mezcla de tabacos de gran calidad, que aportan el genuino placer de fumar", y dos milímetros más abajo, "las autoridades sanitarias (quienes serán?) advierten que fumar produce ceguera, sordera, y que la pilila se cae a cachos". Bien, piensa uno, señoras autoridades sanitarias, no se puede hacer que la gente entre en el cielo a golpes de cruz. No me lo vendan, o callen para siempre. No vi en mi coche, cuando lo compré, ningún cartel de "conducir a más de 120 puede producir tetraplegia galopante", o en las botellas de ron algo como "el alcohol produce cirrosis". Y, lo que es peor, jamás leí etiquetas de advertencia en los paquetes de carne envasada, del tipo "este pollo ha sido alimentado con unos piensos que vaya usted a saber qué producen, pero seguro que nada bueno".
Yo les propongo una cosa, señoras autoridades sanitarias: Dejen de consentir los piensos cancerígenos, los productos tóxicos en todo lo que comemos y bebemos; que no se fabriquen coches que corran a más de 120, y claro, obliguen a los fabricantes a que el tabaco sea eso, tabaco, nada de alquitranes, hidrocarburos y cicuta. De ese modo, aumentará nuestra calidad de vida, y podremos comer, beber y conducir tranquilos. Y fumar volverá a ser, únicamente, un placer. Posted by Hello

lunes, enero 10, 2005

Mykonos


Cuando Ulisses decidió volver a Itaca, más que nada porque ya no había guerras ajenas que ganar, pasó por aqui, por Mykonos, y en este barrio de La Escala estuvo comiendo pescado, bebiendo vino de retzina y bailando sirtaky. Luego le fue a Penélope con el cuento de Circe y sus cerdos, de Calipso, que era una mala bruja, y todo eso. Penélope, que era una bendita, se lo tragó todo. Ella con su hilo y tal, haciendo y deshaciendo, y él de fiesta gay. Pero no os dejeis engañar; fue como digo. Yo lo sé porque estuve allí, y vi una inscripción en la pared de una fachada antigua que rezaba: "Odisseos was here"... Posted by Hello

lunes, diciembre 27, 2004


Antes muerta que sin silla. Posted by Hello

Brindemos


Se preguntaba Groucho Marx por qué uno escribe en lugar de telegrafiar sus puyas. Las posibles respuestas son infinitas. De hecho, no deja de ser conmovedor que todavía haya quien se moleste en escribir, en esta época de comunicaciones cibernéticas, virtuales y supercalifragilísticas. Un brindis por los románticos. Posted by Hello

Mala prensa tiene el vampirismo de Anne Rice. Sus muchachos, Lestat de Lioncourt, Amadeo y otras monadas, han pasado sin pena ni gloria para muchos lectores que no se sienten seducidos por el género. Desde aquí, una lanza en su favor; no os dejeis engañar por el halo de misterio, ni por el presunto terror. Puedo decir que se trata de crudos estudios sobre el alma humana, la intemporalidad y el epicureismo en su estado más puro. Una lectura entretenida e interesante que recomiendo. Posted by Hello

Un ángel... Posted by Hello

Secreto

Subió su bufanda hasta taparse con ella la nariz. La noche era, pensó, la más gélida de aquel invierno. Sus pasos no emitían ruído alguno mientras horadaban la espesa capa de nieve que cubría las calles. Siempre le había llamado la atención la ausencia de sonido de la nieve al caer. A diferencia del monótono repiqueteo de la lluvia, la nieve estaba rodeada de un halo de triste silencio. Miró sobre su hombro; nadie caminaba tras él. Apretó el paso. Deseaba llegar cuanto antes a la calidez y seguridad de la casa. "Secreto..." Giró por la callejuela. Nadie, ni un alma. Un gato trasnochador le miró con sus enigmáticos ojos. "Sé lo que escondes..." Salió al camino empedrado. A lo lejos, su mirada vislumbró el muro del cementerio. Un ángel de piedra extendía sus alas por encima de la tapia. "Dame tu secreto..." Sus pasos se aligeraron más. La reja estaba cerrada, como siempre. A través de ella, pudo ver algunas cruces, y la familiar imagen de la lápida de mármol negro. "Dame tu secreto, dame tu tesoro..." Detuvo en ella su mirada anhelante. No, sin duda el ansia le jugaba una mala pasada. Una nebulosa sobre la lápida, una forma... Corrió más aprisa, fijando la vista en el camino. "Devuelve la prenda que por mi alma imploro..." La voz le seguía desde el interior de aquella tumba, subiendo más y más el tono. Los latidos de su corazón eran, sin duda, audibles desde el exterior. "Devuelve la prenda..." Miró de nuevo sobre su hombro y la vio alli, mirándole desde su espectral apariencia con mirada acusadora. "La prenda que por mi alma imploro..." Un grito, un ruido sordo. Y ya nada, ya nadie.